Entradas

Cuando es mi turno no quiero.

Y cuando empiezo a acomodarme en mi desastre. En ese lio, de ser mi dueña.  Cuando me ordenó un poco y me hago amiga de mis miedos. Algo me recuerda que mientras yo me acomodo, y empiezo a ver todo más tranquilo. Vos quizás te estarás acomodando en otro lado, en otros brazos. Y de nuevo ese maldito no se que. Esa maldita costumbre de los humanos de querer quedarnos con todo. Hasta con aquello que sabemos que ya no va con nosotros. Que no, pero me muero, si vos si, con alguien.. Que ese alguien no sea yo. Aun así, cuando me toca ser a mi ese ser, no quiero ser, ni puedo. Julio 2019

Corta.

Los chicos, la hacen corta. Me duele, me molesta, me enoja y te lo digo como me sale. Sino me entendiste, me tiro al piso y te hago un berrinche de a aquellos, pero bien de esos fuertes para que entiendas, que quiero un abrazo. Para que te des cuenta, que ya no va más. Que los grises a cualquiera le hacen mal. Que por uno de los dos caminos, hay que escoger. Para ellos, es así. Le preguntas algo, y te van a decir lo que tiene presencia en su vida, lo demás es pura decoración. La presencia tiene peso, lo demás se vuela como una hoja. Y el otoño está lleno de esas. Pero los grandes somos más bludos.  Nos creemos que somos más inteligentes, pero te juro que no es así. Creemos que porque tenemos palabra más fluida, que tenemos mayor hilo de conversación, nos la sabemos todas . Y no hacemos más que marearnos en mil y un palabras que no terminan siendo nada. Ellos en cambio, te la hacen corta. "No se como decirte que me duele. Pero no me despegó de vos, entérate que me due...

Perder para poder sumar.

Que se gana. Que se pierde. Da por seguro que la lista de lo que se pierde puede ser inmensa, si, porque es lo conocido. Lo conocido te lo sabes de Memoria. Lo enumeras una y mil veces. No solo lo conoces sino también sabes las sensaciones que estas costumbres, cosas, personas te hacen sentir. Y ganar, es incierto.  No llegas a contarlo con los dedos de la mano, porque no sabes y eso es lo que mata y desespera, no saber. Esa manía de querer todo controlado. Todo bajo control. Todo ahí pensado. Se venga la tormenta que se venga uno ya sabe. Cuando uno gana.. No sabe que esta ganando. Nadie suma sin restar y eso es lo más complicado. Queremos todo. Aún si ese todo nos parte en pedacitos. Aunque no nos haga bien, aunque saque una versión nuestra que no nos gusta, en la que no nos reconocemos o al menos no queremos ser eso que vemos en el espejo. Y así vamos. Queremos todo, con tal de no perder nada, de no sentirnos raro ante lo diferente que veníamos viendo. Nos abrazamos...

Gracias por ser conmigo.

Puedo imaginarte. Te conozco hasta con los ojos cerrados. Te imagino mirando de reojo. Miradas cómplices. Como siempre, como ayer.  Ese ayer que aunque fue tan mentira te gustó. Y es que seguramente en toda mentira haya un poco de verdad. La verdad es que aunque no me guste admitirlo, y no tengas el primer lugar en mi vida, como solíamos saber que así era. Tengo admitir. Ya estamos grandes. Sos como una casa, a la que siempre uno volvería al menos por un Abrazo. Un abrazo de lo conocido. Donde algo de historia hay. Donde siempre te voy a querer aunque seas un jodido. Y ya no te siga. Sonrió porque sos lo conocido, que uno podría sentarse siempre a hablar de lo rotos que estamos. Hoy leo todo lo que escribí durante años, y te encuentro en todo. Me río. Estaba loca. Pero sabía poner en palabras todo lo que sentía. Sin miedo a que suene fuerte o exagerada. Es que a esa edad uno habla sin pelos en la lengua. Apenas comenzamos a ver la vida y la escribía de la única mane...

Tené vergüenza a no animarte, a ser feliz.

Hacé cuanto no escribía. Hacé cuanto no me tomaba un tiempo para hacerlo. Es que uno crece y es verdad que se vuelve aburrido. Creemos que nos encierran en un cuento sistemático, el cual no nos quejamos tampoco. Estamos cómodos. Nos sentimos familia y ya. Nos acostumbramos a pensar y a etiquetar la vida como algo que se vive de una sola manera y listo. Y nos creemos que eso es vivir. Hacer una y otra vez todo lo mismo.  Mantener las mismas relaciones, la misma vida. Es que crecemos pensando que crecer es evolucionar y.. Entonces no podes andar por la vida rompiendo con todo. (Y no, tampoco es así.)  Por lo contrario, cuanto más mantenés tu vida igual y sostenes cosas a lo largo del tiempo creces.. Y claro que quedandote creces, evolucionas. Claro que si. Nada fácil, se hizo fuerte decía una canción y por eso lo sigo teniendo en mi cabeza, porque es así. Pero de ves en cuando deberíamos frenar y preguntarnos, si todo eso en lo que evolucionamos y mantenemos es lo que quer...

Recordar. Es volver a pasar por el corazón ♥

No sabia que estaba tan perdida. Ni si quiera ahora lo se. En que momento me olvidé, en que momento se me borro de la mente todo lo que podía dar de mi misma. No hablo de nadie más que de mi misma y eso ya es infinito.  O al menos todos nos deberíamos de ver así. Abrí un cajón, lleno de cosas que me devolvió un poco de lo que soy. Seguramente y ya lo creo.. No soy la misma ni me interesa serlo, pero a veces para seguir uno necesita, saber lo que fue, tener pruebas de eso. Los recuerdos a veces nos juegan malas pasadas. Y de los mismos recuerdos nuestra cabeza crea otros y ahí vamos recitando el mismo verso, que quizás ni siquiera fue real. Solo que de tanto contarlo cambiamos el ritmo. Siento que algo así me paso.

La vida. Para mi, ella.

Y que se yo. La vida para mi es ella. Es como el conjunto de posibilidades que siempre creí que era importante. Ahora me lo demuestra todos los días, día a día hora a hora. Me lo deja ahi en bandeja, lo importante, lo que realmente es urgente. Mirar la tele un poco más, abrazarnos más. Respirar más, contar hasta mil si es necesario para que vuelva esa paciencia que en un momento del día parece pegarse un pique y rajarse. Extender la canción a la hora de dormir solo por comprender que quiere un poco más de mimos. Que la hora de dormir no sea un trámite más. Hace un tiempo entendí que quizás, estas prioridades pueden no estar bien. Pero son las mías. Y priorizó esta paz. Lo poco, que vale para mi un montón. Las patas mojadas. Verla jugar. Los mates, la tarde que recién empieza después de una jornada agotadora de lo que amo trabajar. La energía se renueva, a la fuerza pero se renueva para disfrutar. No me cabe eso de que todos los días sean iguales al de ayer. Me gusta hacer cosas...